Embajada de Turquia

Política exterior - Sinopsis

Vivimos en una época de cambios rápidos. Consecuentemente, los temas de política exterior han cobrado también  un carácter más complejo y complicado. Hoy en día, el gran reto y la tarea más importante que los   responsables de tomar decisiones tienen ante sí  es la adopción de las medidas oportunas para estar a la altura de las exigencias que la velocidad de estos cambios y del desarrollo de los acontecimientos conlleva. En semejante entorno, los acontecimientos  nos demuestran  que la legitimidad internacional, la interdependencia económica, el respeto de los derechos humanos, la búsqueda de una política medioambiental sostenible y la armonía entre personas de distintos orígenes étnicos y religiosos suponen las herramientas más importantes para el establecimiento de la paz, la estabilidad y la prosperidad duraderas. Las realidades de nuestro tiempo nos obligan  también a analizar las dinámicas internacionales bajo una perspectiva global de  paz.

Este extraordinario  proceso de transformación conforma también las cuestiones fundamentales de la política exterior de Turquía, país que está  situado en una de las principales intersecciones de las diferentes dinámicas de  política exterior. A la luz de las numerosas oportunidades creadas por  la globalización, esperábamos de hecho que surgiera   un nuevo entorno que propiciara el logro de una paz duradera. Sin embargo, los problemas de seguridad tradicionales así como los nuevos y cambiantes  riesgos y amenazas tales   como el terrorismo, la proliferación de  armas de destrucción masiva, la delincuencia organizada transnacional  y la inmigración ilegal han ensombrecido  nuestro optimismo. La geografía Afro-Euroasiática  en cuyo epicentro   Turquía está ubicada es un área en la que tales oportunidades y riesgos  interactúan de la forma  más intensa. En estas circunstancias, el seguimiento  de una política exterior estable y constructiva ha cobrado una mayor importancia para Turquía. La historia nos demuestra que las grandes civilizaciones han prosperado en paz en nuestra región cuando se adoptaron las medidas correctas y se utilizó adecuadamente el potencial existente, mientras que el coste de los errores puede tener efectos devastadores para el mundo entero.

Movido por este estado de cosas,  Turquía persigue   una política exterior activa y visionaria al objeto de reconducir el desarrollo de los acontecimientos  en una dirección positiva,  en una región donde el impacto de los cambios globales se deja sentir con toda intensidad. En este contexto, la política exterior multidimensional, constructiva, proactiva, realista y responsable de Turquía es uno de sus activos  más importantes para el logro de sus objetivos nacionales e internacionales.

Como resultado de este planteamiento de principios y de sus continuados  esfuerzos, así como   gracias también  a sus crecientes  medios y capacidades, Turquía ha podido convertirse en un país pionero que trabaja para ampliar el espacio  de paz y prosperidad crecientes en su región;   generar estabilidad y seguridad; y ayudar a establecer un orden que allane  el camino a la prosperidad,  el desarrollo humano y la estabilidad duradera.  

El ascenso   de Turquía a tal  condición de prominencia    es también el resultado de su firme  posición que persigue denodadamente  la legitimidad, y en el convencimiento de que sólo podrá alcanzar su propia seguridad y estabilidad a través de la seguridad y la estabilidad de la región. Tras esta posición subyacen intensos esfuerzos e importantes iniciativas en pro del establecimiento de un entorno de paz sostenible, seguridad y tranquilidad en la región y más allá.

Gracias a  esta visión de  política exterior, Turquía es considerada hoy  como un país que no sólo  salvaguarda los derechos humanos, la democracia, el imperio de la ley y la justicia social, sino que también contribuye a la difusión  de los mismos.   

La profunda tradición de estado y  de democracia en Turquía, las ventajas dimanantes de su geografía e historia, su población joven e ilustrada y una economía dinámica, desempeñan un papel clave en  el éxito de esta política.

La política exterior turca se desarrolla con  la movilización de numerosos y a la vez complementarios  medios políticos, económicos, humanitarios y culturales y su área de interés ha alcanzado una dimensión global.

En este marco, Turquía está decidida a convertirse en miembro de pleno derecho de la Unión Europea como parte de sus esfuerzos para alcanzar  la más alta cota  de la civilización contemporánea, encarnada por  la proclamación de la República y que se perpetúa  desde hace más de doscientos años. Asimismo, consciente de que  una  OTAN en creciente ampliación tiene mucho más peso a la hora de servir a la paz mundial, Turquía se esfuerza con todo su empeño en  mantener siempre vivo  el  espíritu de la alianza.   

Por otra parte,  Turquía, que presta una particular importancia a sus vínculos  transatlánticos, está fortaleciendo  sus relaciones tanto con los Estados Unidos como con los países europeos; mientras que continúa potenciando el desarrollo de sus  relaciones con los países de los Balcanes, de Oriente Medio y África del Norte, del  Cáucaso Meridional, y de Asia  Meridional y  Central,  aprovechando los  estrechos lazos históricos y culturales que existen con estos países. En un mundo en el que  la globalización hace que las distancias sean cada vez más insignificantes, Turquía  profundiza también  su política de apertura hacia las regiones de  África Subsahariana,  América Latina y  Asia-Pacífico,  que son el hogar de muchas potencias emergentes.

En resumen, Turquía, además de desarrollar  las relaciones bilaterales y regionales con los países de su entorno más inmediato,  busca    también   crear una  sinergia positiva a una escala más amplia,  con el objetivo de contribuir  a la paz, la estabilidad y la seguridad global.

Consciente del hecho de que los problemas globales sólo se puede resolver a través de  la cooperación a escala global, Turquía está  también desarrollando una diplomacia activa en foros multilaterales,  con especial énfasis   en el seno de las Naciones Unidas, el único foro universal  en el que dicha cooperación se realiza a través de la participación más amplia posible y sobre la más sólida base de legitimidad. Así pues, tras la finalización de  su mandato como  miembro no permanente del Consejo de Seguridad durante el período 2009-2010, Turquía anunció de nuevo su  candidatura para un escaño de miembro no permanente en el Consejo para los años 2015-2016, a fin de aportar un valor añadido  a los trabajos del Consejo y  asumir sus responsabilidades globales de forma más efectiva. Por otra parte, teniendo en cuenta la relación directa entre la seguridad y el desarrollo, Turquía  ha comenzado también  a asumir  un papel activo en los esfuerzos de la diplomacia mundial para el desarrollo. En este sentido, Turquía acogió la IV Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados, que tuvo lugar en  Estambul del 9 al 13 de mayo,  y ha contribuido a la adopción del Programa de Acción para el Decenio 2011-2020.

En resumen, Turquía es consciente de la necesidad de promover  los vínculos entre  la estabilidad política,  el bienestar  económico y la  armonía cultural  a fin de  lograr una paz duradera en el mundo.  A tal fin,  Turquía se ha   comprometido  a  potenciar  el diálogo político con todos los países,  a buscar nuevas áreas de cooperación económica y comercial y a aumentar la asistencia  a los países en desarrollo. Como  eje emergente  de la energía e importante país de tránsito, Turquía desempeña  un papel importante en lo que se refiere a la seguridad energética global. Asimismo, como miembro activo del G-20, que dio un renovado  impulso a la búsqueda  de una gobernanza global, Turquía persigue un sistema global  más democrático y representativo. Turquía asume también  un papel activo en los esfuerzos para promover el respeto mutuo  y los valores comunes entre las diferentes culturas y religiones. En este sentido, la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones, copatrocinada por Turquía y España, constituye  la   respuesta más contundente que se haya dado jamás a los escenarios del llamado "choque de civilizaciones".

Por otro lado, en los últimos años Turquía ha añadido a su política exterior un aspecto  relativamente nuevo  que complementa ciertamente  su visión global  de las relaciones internacionales, asumiendo  funciones de mediación  y  reconciliación que ayudan a terceros países a solucionar sus problemas internos así como bilaterales. Ciertamente Turquía ejerce un papel de favorecedor de  las oportunidades e iniciativas para mejorar la cooperación y la amistad entre los estados en base al  principio de que todos ganan y no hay perdedores,  en lugar de centrarse  en la percepción de problemas y amenazas. Así pues, Turquía está ahora desempeñando un papel  mucho más activo en términos de resolución de conflictos y mediación.

En suma, Turquía persigue una política exterior guiada por el principio de "paz en casa, paz en el mundo" que formulara Mustafa Kemal Atatürk. Tiene   una visión  amplia y constructiva,  y está firmemente comprometida a hacer uso de  todos sus medios y capacidades en pro de este objetivo.  Turquía continuará desplegando sus esfuerzos con determinación en esta dirección que no sólo garantizan sus intereses nacionales, sino que ayudan a lograr los objetivos comunes de la humanidad.